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El amor va mucho más allá que el acto sexual 

  • 19 dic 2024
  • 6 min de lectura

Sofía Hervías. Madrid,


Marina y Pablo, médico nuclear y asesor de comercio internacional, ambos de 25 años, durante su noviazgo, decidieron mantener durante su noviazgo su virginidad como un acto de fe y compromiso. Tras casarse, este pasado junio, han comenzado una nueva etapa en su vida, y nos quieren compartir su experiencia. En esta entrevista nos hablarán de su decisión, cómo vivieron su noviazgo y lo que ha significado para ellos este cambio en su vida. A través de sus palabras, conoceremos una perspectiva íntima y honesta sobre el amor, la espera y la relación con su pareja. 


La virginidad consiste en la privación de relaciones sexuales, por distintos motivos. Mientras que para la mayoría de la sociedad puede significar una renuncia/algo negativo, para un cristiano va más allá, y va unida a una virtud: la castidad. Esta, trata de explicar el motivo por el cual no se mantienen relaciones sexuales antes del matrimonio. La explicación es que buscan conseguir una integración o un domino de la relación que va más allá de lo físico. Marina comenta: “Personalmente, me hace ser más libre y ser dueño de mí misma, y así querer más a Pablo.” Puntualiza que: “Primero intentas amar a la otra persona con la cabeza y con el corazón y, cuando ya estás preparado, puedes amar con el cuerpo de manera total.” 


La Iglesia contempla esta decisióncomo guardar tu corazón y el de la otra persona para crear un amor que sea puro. Esto no significa que luego no existan relaciones sexuales, al revés. La Iglesia es una de las entidades que mayor valor da a las relaciones sexuales, porque quiere es estas para se puedan dar de manera completa y más perfecta. Por eso custodia tanto la virginidad y la espera, y tiene la teología del cuerpo que explica esta forma de vida. 


La decisión de llegar virgen al matrimonio puede deberse a distintas opciones, pero en el caso del cristiano, es un deber educar en el valor de la sexualidad. Esto implica reconocer el valor del matrimonio, y decir un sí quiero para toda la vida sin ningún tipo de peros o de condiciones. Tanto Marina como Pablo han sido educados en ello, y entienden ese valor. Él afirma: “Creo que si lo entiendes de verdad, no lo dudas, y quieres salvaguardar este tesoro de la sexualidad, tuyo y de la otra persona.” 


A lo que su mujer comenta: “De todas formas, no hace falta ser cristiano (conozco a gente que no lo son) para no tener relaciones sexuales hasta el matrimonio porque, es cierto que esta espera tiene bastantes beneficios.” Continúa con: “Yo creo que el mayor es que no te disturbia los sentimientos, hace que puedas amar a la otra persona pese a todo y no por el placer que te produce; aunque esto vendrá después y es súper bueno y necesario.” Remarca la importancia de que cuando estás en un noviazgo hace falta a veces discernir lo que es un amor de verdad a un enganche físico, que te activa constantemtne la dopamina; cuando el sexo está de por medio es difícil darse cuenta. 


Ambos querían esperar al matrimonio como una apuesta individual y en grupo; sobre todo, querían hacer de su matrimonio una cosa única. Marina: “Mucha gente me dice: ‘es como de película esperar a casarte’, es verdad, pero merece mucho la pena entregarse del todo.” Pablo añade: “En nuestro caso, pensamos que el matrimonio es una bendición de Dios. Él te bendice e intercede en los esposos cada vez que tienen una relación sexual y les bendice y hace que su amor sea más fuerte y duradero.” 


Para ambos era muy importante que su pareja tuviese la misma ambición. Concuerdan en que si hubiesen conocido a una persona que no quisiera esperar al matrimonio, a lo mejor podría haber sido un impedimento. Cuando Marina y Pablo se conocieron tenían la misma ambición, lo que les facilitó mucho las cosas. 


Una vez una persona toma este camino, suponen diferentes frentes. “Al final los cristianos somos como todos, nos gusta el físico, el sexo… No sólo la relación sexual en sí, sino las caricias, los besos, los abrazos, etc. Si quieres evitar tener un acto sexual, también tienes que evitar situaciones que puedan acabar en eso.”, dice Pablo. Cuando se lo explicaban a sus amigos, algunos les comentaban que era estar auto castigándose o impidiendo cosas, pero para ellos era una forma de decirse te quiero


Nos dejan claro que fue una decisión que ambos tomaron y que a veces les costaba un poco más, pero echando la mirada atrás, tras seis años de noviazgo, tampoco es tan difícil; el amor va mucho más allá que el acto sexual y éste llega después y es maravilloso. 


Del mismo modo, este aspecto es visto desde el lado positivo si se mira con ojos/perspectiva de futuro, pues, un matrimonio vivirá situaciones como enfermedades en las que mantener relaciones sexuales se complicará. Marina: “Mantener un periodo sin sexualidad cuando en el noviazgo no las han tenido es mucho más fácil, porque has cultivado otras formas de querer con detalles, sonrisas, cartas…” Y ambos sostienen que tampoco creen que “una persona que ha mantenido relaciones sexuales en su noviazgo sea un drama no tenerlas durante el postparto o una enfermedad.”. A su vez, “de esto derivan un montón de cosas, como por ejemplo que tienes más dominio de ti mismo, pones a la otra persona antes que a ti o que ante una situación de dificultad tienes más capacidad de maniobra.” 


El beneficio de no tener relaciones sexuales antes de casarse es aprender a querer de verdad, de forma intesa y pura a la otra persona. Hay que verlo de forma que, “tú lo haces porque así te voy a querer más; quiero a mi marido con todo mi corazón y con todo mi cuerpo”. “Estoy casada desde hace seis meses y creo que existe el amor para siempre, el amor del matrimonio, a pesar de que la gente cada vez lo piense menos”, dice Marina. 


Con todo ello, muchas veces, la gente joven defiende la importancia del sexo para mantener la relación con una pareja. Marina y Pablo lo ven un poco tontería porque, afirman, "el amor va más allá". Dicen que, si quieres a una persona, vas a hacer lo posible porque la relación funcione. Marina: “Es como todo. Mucha gente me preguntaba por qué no me iba a vivir con mi novio antes de casarme y así sabía si la convivencia iría bien o no; pero es que cuando quieres mucho a alguien, la convivencia funciona, porque por encima va el amor. Sino, es que no le quieres de verdad. Si yo dejo las zapatillas tiradas o soy una desordenada, espero que mi marido me quiera y me diga: oye cariño recoge las zapatillas, se ría conmigo y lo hagamos juntos’”. 


Ambos recomendaría está decisión a otras parejas, pues consideran que siempre hay que apostar por el amor y luchar por él, pero a la vez hay que ser muy sincero con uno mismo y con el otro; saber lo que buscas. “Merece la pena esperar, todo lo que tú te esfuerces por cuidar tu amor siempre va a merecer la pena”, Marina sostiene. 


Por ello, quisimos que nos dieran un consejo a los jóvenes respecto a la compresión sobre la decisión de mantener la virginidad hasta el matrimonio. Pablo explicó : “Les diría que lo hagan porque realmente quieren, no como una imposición por parte de la Iglesia o como una tradición y esto sólo hace que la pareja se queme, estés amargado y no vas a querer de verdad porque estarás nublado de ese negativismo.” También que “Las cosas hay que hacerlas porque quieres y porque crees que de verdad va a ser bueno para ti, tu futuro y la otra persona; si vas a estar. La Iglesia lo que propone es que aprendas a amar de verdad, amar sin limitaciones, amar para siempre, cuando digas que sí a este compromiso y bendecido por Dios que será el día que te cases por la Iglesia, ese día se habrán unido la almas y se unirán los cuerpos.” 


Por otro lado, Marina sostiene que “Que sean originales y no tengan miedo de luchar por algo que merezca la pena e intenten entender las cosas. Ya dedicas esperar al matrimonio para tener relaciones o no, te recomiendo que si quieres una relación de amor, un día te vayas a tu cuarto y quitado de todo tipo de prejuicios, de ideologías o tradiciones que se hagan en tu casa, pienses: ‘yo ahora mismo a día de hoy ¿qué es lo que quiero? ¿Qué es lo que mi corazón anhela?’ y conforme ese deseo salga de ti, actúes. Con esto quiero decir que, no tiene por qué ser el mismo deseo que he tenido yo, sino que pienses y des importancia a lo que dice tu corazón.” 

Muchas veces nos dejamos llevar por lo que dice el mundo, el día a día, pero es importante pararse a pensar qué es lo que uno quiere de verdad para su futuro. No tener miedo de soñar por pensar que es demasiado idílico, romántico o poco común, compártelo con alguien con quien creas que te puede ayudar y oye, a lo mejor es posible. Luchar siempre por el amor porque el amor siempre vence, lo que cuesta merece la pena.


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